domingo, 2 de marzo de 2008

Sueñobscuro 1 Guardián Subterráneo Cap 3

CUENTOS DE SUEÑOBSCURO (VOL 1): GUARDIÁN SUBTERRANEO

Capítulo III: LA ENTREVISTA CON EL MAGO


Copyright © 2002 de Cristian Berríos Navarro. Propiedad Intelectual N° 127.518. Prohibida su reproducción total o parcial sin consentimiento del autor. Made in Chile.


Si no hubiera sabido que Gabriel moriría, Alicia le habría liquidado al enterarse de que había ocultado su diagnostico por semanas. Y el mercader estaba resignado a que lo hiciera; porque veía con temor que incluso los cobrizos cabellos de su esposa se tornaban más rojos. Pero en lugar de eso, ella estalló en un llanto inconsolable. Al cabo de unos minutos, cuando ya respiraba sin sobresaltos, Alicia se acercó a Gabriel para darle un abrazo y besarle.

Decidido a no causarle más disgustos por ese día, Gabriel no le contó acerca sobre el encuentro que sostendría con el mago, ni mucho menos le cruzó por la mente mencionarle que había oído acerca de un elixir. Cerca de la medianoche, se escabulló entre las sombras en absoluto silencio; aprovechando que Alicia dormía profundamente, pues había bebido té de Cedrón.Al llegar a la plaza, el mercader encontró a un anciano vestido con una túnica negra. Era de menor estatura, al menos así lo parecía porque se hallaba sentado en una banca, y mayor peso que El Viejo Narrador de Historias, y también sus facciones diferían, pero había cierta paz en su mirada que le evocaba sin esfuerzo.

- Gabriel- Dijo el anciano sin perder un minuto-, un viejo malviviente y parlanchín me comentó tu interés en el elixir...

- ¿Cómo supo mi nombre?...- Interrogó el mercader muy sorprendido.

- Soy Baltazar el Mago, y habito en este mundo desde mucho antes que el hombre. Supongo que eso me ha dado algunas ventajas.- Comentó el anciano con una sonrisa. Clavando su mirada en el reloj de la plaza, agregó-: Me alegra que seas puntual. Si el tiempo careciera de importancia, muchos de nosotros viviríamos en un sueño confuso y agitado. Por esta razón todos llevamos una Cronología: Magos, gnomos, brujas, faunos... Pues bien, una virtud debe pagarse con otra; por lo tanto iré directo al grano: Puedo salvar tu vida.

- Nadie puede salvar mi vida- Repuso Gabriel con pesar.

- Si digo que está a mi alcance prestarte ayuda, así es- Afirmó El Gran Baltazar algo
molesto-. Soy un Mago del Tiempo Inmemorial. Por otra parte, el hecho de que hayas venido aquí revela que tu corazón aún no se ha resignado. Escúchame con atención: Te entregaré el Elixir Maravilloso a cambio de un favor...

- ¿Cuál?- Preguntó el mercader con los ojos muy abiertos.
Entonces el Mago frunció el entrecejo y luego dijo:

- Quiero que vayas a una tierra distante, y custodies allí algo sumamente valioso.
Con visible recelo, Gabriel le preguntó en seguida:

- ¿Qué tierra es esa?... ¿Y qué se supone que tengo que custodiar?...

- Tu ciudad de destino se llama Sueñobscuro- Dijo Baltasar-. Del resto te enterarás cuando sea preciso...

- ¿Por cuánto tiempo deberé cuidar esa cosa?...- Interrogó el mercader.

- Por un período bastante breve- Contestó el Mago-. No creo que sea mayor a unos
doscientos cincuenta años...

Sintiendo que aquél anciano se burlaba de él, Gabriel exclamó:

- ¡Nadie podría vivir durante tantos años!.

- Hay centauros que viven aproximadamente cinco siglos...

- Me refiero a seres humanos- Especificó el mercader.

- Conozco a algunos que superaron esa marca con largueza- Repuso el Mago-. Aunque para hacerlo tuvieron que comer unas amargas raíces, que crecen en los pantanos del Sur. Tu situación es diferente, porque vas a morir a causa de una enfermedad; y solo el elixir lograría regenerar tu organismo, muy menoscabado por la metástasis. Además, si lo bebes te convertirás en un ser inmortal...¿Aceptas el trato o no?...

- ¿Tendré que partir sin ninguna compañía?...

- Si -Contestó Baltasar-. Llevar a alguien contigo sería correr un riesgo innecesario.
Entonces Gabriel suspiró profundamente, y luego dijo al Mago:

- Señor, preferiría morir junto a mi Alicia antes que estar una eternidad sin ella.

- Entiendo- Murmuró Baltazar con una triste sonrisa-. Un día también ame a una mujer...

- ¿Qué ocurrió?...

- Murió entre las cenizas de su hogar; y yo, que esparcí la vida en un millar de planetas muertos, nada pude hacer para evitarlo- Lamentó el Mago-. Eres muy sabio al no caer rendido en los brazos de la inmortalidad, pues para mí no ha sido más que una terrible condena. Pero no rechaces con tanta prisa lo que te ofrezco, porque mi oferta incluye un incentivo extra: Si al cabo del plazo convenido aquello que pondré bajo tu protección vuelve a mis manos, y más te vale que así sea, prometo enviarte de regreso al día en que partiste de El Otoño de Argid.

- ¿Es eso posible?...- Preguntó el mercader sin disimular su asombro.

- Por supuesto - Confirmó Baltazar de inmediato.

Tras quedarse absorto por unos segundos, Gabriel le dijo:

- Quizás mi esposa llegue a necesitarme...

- Deberá salir adelante- Replicó el Mago-, lo que no me parece tan difícil. Según la información que puedo extraer de ti, ella es una mujer excepcional y manejaría espléndidamente esa tienda que poseen...¿O me equivoco?...

El mercader negó con la cabeza.

- En todo caso- Prosiguió El Gran Baltazar-, y siempre y cuando no entorpezca mis asuntos,
veré que nada le falte.

- ¿Tiene usted mucho dinero?...-Preguntó Gabriel.

Si bien su rostro flameó de ira en un principio, el Mago contestó con una amplia sonrisa:

- Hay tanto dinero en mis arcas como maleza en el campo de un ocioso.

Debido a que había notado que la túnica del poderoso Baltazar estaba hecha con una tela muy común, el mercader recordó en aquél instante ese proverbio que dice: "Un hombre sabio no hace alarde de su destreza, de sus conocimientos, ni de sus bienes". En seguida supuso que el Mago le encomendaría el cuidado de un fabuloso tesoro. Entonces no dudó en preguntarle:

- Señor, ¿Por qué no le da esta misión a alguien de su confianza?.

- Confianza es lo que menos tengo en los demás- Confesó Baltazar-. En el pasado hubo seres que sucumbieron ante la ambición, y si bien no eran muy peligrosos a la larga se convirtieron en un fastidio. No creo que eso ocurra contigo.

- ¿Por qué?- Interrogó Gabriel- ¿Qué pasaría si me apodero de aquello que pondrá a mi
resguardo?... ¿O si bebo el elixir y luego no cumplo con el trato?...

- Te eliminaría sin pensarlo dos veces- Dijo el Mago Baltazar con absoluta tranquilidad.

- ¿Cómo?...¿No dijo que seré inmortal?...

Luego de encogerse de hombros, el Mago le explicó lo siguiente:

- Existen dos clases de inmortales: Los que mueren con cierta facilidad, ya sea cortándoles la cabeza y quemándoles el corazón, por poner un ejemplo, y los que solo pueden ser exterminados a través de la disolución; es decir, al ser atacados por una energía superior a la que ellos poseen. Tú pertenecerías a los del primer tipo, y no habría mayor obstáculo para que te aplastara como a un mosquito.

- ¿Usted también podría morir a través de la disolución?...- Inquirió Gabriel.

- Claro que sí- Afirmó Baltazar, y luego añadió-: Sé bien que en mi porvenir hay una sombra...

Pero Gabriel, que a esa altura comenzaba a agotar la paciencia del Mago, no prestó atención a lo éste había dicho, y mirándole nuevamente con recelo, masculló:

- Apuesto que si tuviera otra alternativa usted no me lo diría...

Al oír esto, Baltazar otra vez se encogió de hombros, y le dijo:

- Hubo en una tierra lejana cierta especie de caracoles, cuya secreción, además de curar todos los males, rejuvenecía a quienes la tomaban. Pero ahora es imposible hallar una gota de esa sustancia, porque un grupo de desalmados forzaron a los caracoles a salir de su hogar, las profundidades de las cavernas (2) Abenéas (2 Abenéas: Nombre derivado de Abenéo, que es un musgo anaranjado muy característico de la región. El abenéo es considerado un abono milagroso.), y les expusieron a la luz del día, letal para aquella especie. Otra opción es el jugo de las hormigas que habitan en los Volcanes Rojos, a unos trescientos kilómetros al noroeste de este pueblo.

- ¿Jugo?...- Exclamó el mercader-...¿Hay que exprimirlas?...

- No- Contestó el Mago con una generosa sonrisa-. Sería bastante complicado hacerlo,
porque cuentan con una estructura muy resistente que además les permite soportar altas temperaturas. Su jugo se extrae al derretir la miel que producen ...¡Ah!...¡Cuando la memoria es frágil se desluce el brillo de la inteligencia!... ¡Lo había olvidado!... Ese líquido funciona únicamente en el organismo de un fauno. En un humano podría ser un veneno mortal... O un eficaz remedio contra el estreñimiento. ¡Creo que tu panorama se aclara!... Tú única alternativa es aceptar mi oferta.

- No me parece prudente decidir algo así en este momento-Manifestó Gabriel-. Primero me gustaría discutirlo con mi esposa...

- Pensando de esa forma vivirás más tiempo del que crees- Comentó el Mago-. A contar de esta noche cuenta tres días; y luego, al amanecer, ven a este lugar a comunicarme tu respuesta. Si aceptas deberás ponerte en marcha de inmediato.
Dando por terminada la conversación, y antes de que el mercader pudiera abrir la boca de nuevo, Baltazar desapareció entre las sombras sin dejar rastro. Entonces Gabriel, esclavo de un intrincado laberinto, emprendió el regreso a su hogar, lamentándose de no tener a mano ni siquiera un pequeño dulce salpicado de ajonjolí.

La Saga completa de "Cuentos de Sueñobscuro" disponible en:


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