miércoles, 26 de noviembre de 2008

Poetas clones del futuro (3)

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Foto: Obra de José Benlliure, La barca de Caronte (1919).


POETAS CLONES DEL FUTURO (CAP 3)




Poetas clones del futuro es parte de
Tórax © 2008 Cristián Berríos,
todos los derechos reservados.


Mientras a Vicente Dobro se le borraba la sonrisa burlona y su postura relajada ante Gabriela M, Nick Parra observó una silueta tenebrosa al fondo de la habitación, envuelta en una túnica traposa que cubría el rostro y le preguntó a Enrique Link:

- ¿Quién es esa sombra?... ¿Acaso un rey muerto mitad hombre mitad larva?

- No – Contestó el aludido sin que elevara la voz -. Es el santo underground.

- ¿santo underground? – Preguntó Pablo De Rock interesándose en el asunto de improviso -. Más bien parece un saco de güea que no se ha bañado en un siglo. Voy a patearle el culo si viene a venderle arena a jetones que provienen del desierto. Inventé el vanguardismo en Chile, Dobro hizo la pomada del creacionismo, la señora M sacó la cara por las mujeres con versos descarnados, Nick Parra impulsó la antipoesía, Pablo N se hizo de plata con odas que estiraban los versos como chicle…

- ¡Te escuché! – Gritó Pablo N en compañía de la bailarina y agregó con un vaso en la mano - ¡Salud poeta!...

- Este N siempre va de pajero por la vida a menos que ande en celo – Rezongó De Rock -. Ojalá le pusieran un par de minas cuando recita a ver si acelera la moto.

- ¡Cierto como la vida misma! – Apuntó Vicente Dobro -. Ronca mientras vocifera sus poemas tan triviales como un vistazo al patio.

- ¡Por el sueño que me dan los diccionarios de francés que llamas obras! – Replicó Pablo N a la distancia y agregó con veneno -, el pájaro con el pañuelo soberbio vale por todos tus trucos de mago.

- ¡¡¡Hijo de… !!!

- ¡Vicente! – Lo detuvo a tiempo Gabriela M.

- Volviendo al misterioso personaje – Dijo Pablo de Rock a Enrique Link - ¿Qué ha publicado de bueno para andar por la vida tan cochino y andrajoso?

- Ha publicado algunas cosas en internet – Dijo en voz baja Jorge Telier incorporándose a la conversación.

- ¡Si no publica en papel sus textos no sirven ni para limpiarse el culo! – Rió Pablo de Rock.

- En eso difiero absolutamente – Apuntó Vicente Dobro -. En nuestros tiempos poseíamos formatos limitados, publiqué en Buenos Aires porque las grandes casas editoriales en Chile eran comandadas por idiotas. Si adelantados a nuestro tiempo como nosotros hubiésemos contado con ese formato habríamos difundido parte de nuestro trabajo para beneficio de obras posteriores.

- Toda la verdad aunque dicha por un loco – Musitó Pablo de Rock -, como dice Walter Scott en Ivanhoe. Saludemos al muchacho y veamos si hay un talento digno de una conversación.

Pablo de Rock, Gabriela M, Nick Parra, Vicente Dobro se acercaron al santo underground. Jorge Telier y Enrique Link esperaron unos pasos más atrás con cautela.

- Saludos hombre de letras – Dijo De Rock de buen animo -, cuéntenos un poco de su vida.

Entonces una voz terrible, que provenía de diversos rincones como si mil espíritus residiera en ella, inundó el salón:

“El santo underground vino al mundo a entregarles su trabajo a cambio de nada. Morirá en silencio porque su vida es un sueño”.

- ¿A cambio de nada? - Susurró Pablo de Rock a Vicente Dobro-, generoso pero pajarón.

Tras un momentáneo apagón la túnica se depositó en la silla vacía y el personaje desapareció ante los ojos atónitos de los poetas.

- ¡Fantástico! – Celebró Vicente Dobro -. Con el atuendo adecuado y un público más amplio realizaría una excelente performance.

- ¿Performance? – Dijo impresionado Pablo de Rock- este recibe las cartas en el patio de los callados.

- Dejó la ropa como artefacto – Apuntó Nick Parra.

- Ya se acostumbrarán – Comentó Enrique Link -, hace estos trucos cuatro o cinco veces al día, vieran el otro día, despareció mientras le pasaban la bandeja en el casino dejando la cagada.

La pared más próxima al escenario donde Pablo N cortejaba a la bailarina se desplomó inundando el salón de polvo, el poeta y su musa corrieron a tiempo antes que acabara desmoronándose del todo. Por la cavidad ingresaron invasores con trajes paramilitares. Circo Inquisición, alertado de alguna forma, se había propuesto la eliminación de los clones una vez congregados.

Gabriela M se levantó ligeramente el vestido, extrajo un arma y poco después de traspasarle la cabeza a un atacante dijo en perfecta calma:

- Odio la violencia, pero aún en un mundo brutal las mujeres deben abrirse paso.

Con desatada temeridad Pablo de Rock emprendió el ataque sin darse cuenta que le rodeaban con facilidad, una esquirla de un explosivo se alojaba en su rodilla derecha poco antes de que se desplomara indefenso. Observa al atacante que se detiene ante él, apunta el arma a su cabeza y teme ante la mira del cañón. Su muerte es inevitable. La segunda partida del mundo. Pasan frente a sus ojos miles de experiencias que ha asimilado como propias. Es un clon pero se aferra a la vida, piensa, siente.

La metralla cruza el aire pero las balas no consiguen tocarlo. El santo underground, aparecido sobre su cuerpo de la nada, recibe los impactos sacudiéndose en forma horrible. Pablo de Rock observa su rostro, o aquello que parece serlo, y le invade un extraño sentimiento de plenitud.

- Perdóname – Dice con un hilo de voz.

Pero el santo no responde, se gira en 180 grados recibiendo más balazos, logra ponerse pie y divide a su atacante en dos perfectas mitades con un golpe de mano. Luego se desvanece.

- ¡Imposible que sea un lector de Pablo N! – Comenta Vicente Dobro a Nick Parra mientras repelen el ataque-. Reconozco a un creacionista cuando lo veo.

- Ni en tus mejores sueños tendrías lectores así – Reclamó Nick Parra-. Ese hombre bebe de la metafísica en una taza de café.

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