jueves, 8 de enero de 2009

Breve sinfonía (Capítulo 1)

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BREVE SINFONÍA DE UN CRIMEN SIN REMORDIMIENTOS


Pertenece a TORÁX, Copyright © 2008 Cristián Berríos, todos los derechos reservados.


CAPÍTULO 1: EL PACIENTE PELIGROSO


Hace 5 meses, Diego Acosta salía a la calle con su overol de mecánico y justo en ese instante Isabel actuaba en una obra escolar disfrazada de princesa. Mientras sus compañeros de trabajo reían a sus expensas, Diego descubrió que su auto estaba cubierto de pasta dental y papel higiénico; en tanto a lo lejos Isabel recibía honores de un niño disfrazado de caballero. En el preciso instante en que Acosta se abalanzaba enfurecido sobre uno de los bromistas para golpearle, la niña sonreía radiante mientras bailaban en torno a ella.

Tiempo más tarde, Diego Acosta desciende del furgón de Carabineros frente al Hospital Psiquiátrico de Santiago esposado, con el rostro cubierto por una máscara de gruesos filamentos de acero en la cavidad bucal, bajo la expectación de la prensa y una multitud rugiente que le daña los oídos.

En los despachos de los reporteros se oyen los términos “Culpable de homicidio”, “Autor de un violento crimen”, mientras una mujer, que más tarde sería identificada como Raquel San Sebastián, avanza hacia Acosta para apuñalarle.

- ¡Asesino!...¡Asesino desgraciado!...¡Deja de hacerte el loco y responde por tu crimen desalmado de mierda!...- Grita desesperada mientras la detienen.
De los 4 Carabineros que escoltan a Acosta, un Cabo y un Teniente le conducen hasta la puerta del Hospital. Allí le esperan el Dr. Benavente y la Dra. Rebeca Menares.

- Buenos días, ¿Es usted el Dr. Benavente?- Pregunta el uniformado de rango más alto.

- Así es Teniente- Corrobora el aludido estrechándole la mano-, buenos días, soy Facundo Benavente, Director del Hospital Psiquiátrico, y ella es la Dra. Rebeca Menares, que se encargará de la evaluación.

Rebeca saluda al uniformado. Segundos después los 5 caminan por el pasillo principal del recinto y las puertas se cierran dejando atrás a la multitud, la prensa y los otros uniformados. Se detienen.

- En conformidad al dictamen del Tribunal de Justicia Carabineros de Chile deja confinado al recluso en el Hospital bajo una custodia permanente- Declara el Teniente- Diego Acosta es un delincuente extremadamente peligroso.

- Lo devolveremos a manos de la justicia cuanto antes sea posible- Replica inquieto Benavente.

- Justo después de una evaluación responsable- Interviene Rebeca-. Teniente, ¿Podría sacarle las esposas al señor Acosta y esa horrible máscara?.

- Quizás deberíamos dejársela puesta hasta que se acostumbre a nosotros Dra. Menares... - Sugiere Benavente temeroso- No creo que se la pusieran para protegerle de la Capa de Ozono...

- Ya contamos con pacientes riesgosos, Dr. Benavente.- Apunta la aludida- Otros son tan frágiles que la sociedad representa una amenaza para ellos. Mientras antes averigüemos cual es la situación del señor Acosta mejor para todos. Por favor, retírele esos accesorios y explíquenos porque lleva esa máscara

- Cabo, proceda- Ordena el Teniente y, mientras el uniformado a su cargo ejecuta la orden y las esposas ceden, relata lo siguiente:

“ Gendarmería informó que el reo Diego Acosta fue agredido por el recluso Fabián Cornejo, por razones que aún se investigan. En lugar de defenderse con las manos, el señor Acosta se quedó mirándole fijamente y al menor descuido del agresor le arrancó la oreja derecha de un mordisco para luego escupírsela en el rostro. Otro reo salió en defensa de Cornejo y Acosta le aplastó la cara con el codo usando una fuerza descomunal “.

Al ser liberado de la máscara, el rostro de Acosta luce amenazante pero imperturbable. Diego observa sus manos y las ve cubiertas de sangre; se estremece y las extiende hacia delante con los brazos doblados como si arañara el aire. Como un rayo surgen en su memoria la imagen de los muros ensangrentados de una cocina, los gritos de Isabel y el cuerpo inerte de la niña.

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