jueves, 8 de enero de 2009

Breve sinfonía (Capítulo 3)

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BREVE SINFONÍA DE UN CRIMEN SIN REMORDIMIENTOS


Pertenece a TORÁX, Copyright © 2008 Cristián Berríos, todos los derechos reservados.


CAPÍTULO 3: LA COMUNIDAD MÁS PELIGROSA DEL PSIQUIÁTRICO

Aunque estuvo 2 semanas aislado tras el incidente nocturno, Diego Acosta poco a poco fue integrándose a la comunidad de pacientes riesgosos bajo la férrea vigilancia de su escolta policial. El proceso era considerado indispensable por la Dra. Rebeca Menares para la evaluación que desarrollaba.

Esa tarde Diego miraba por un ventanal hacia el patio. Martín Vidal, exculpado de su último crimen por antecedentes clínicos y reincorporado hacía apenas un par de días, se aproximó con lentitud y le dijo:

- Llevas 3 horas observando por la ventana. Si te estacionaste mal y estás ebrio mejor pásale las llaves a tu acompañante.

- No lo moleste- Replicó el Carabinero que vigilaba a Acosta -. Es un paciente muy peligroso.

- En esta ala del Hospital nadie es inocente- Contestó Martín Vidal-, ¿Ve ese joven con cara de ingenuo, por no decir imbécil, que dibuja a carboncillo sobre la mesa?, a los 13 años le cortó la mano a su padre cansado de sus abusos. Luego de 4 meses en las calles regresó para acabarle.

- Retírese por favor- Interrumpió el uniformado- esta conversación es innecesaria.

- Ese anciano que está tranquilamente sentado sobre la silla y lee el diario se enamoró de una joven de 15 años, cuando le prohibieron verla envenenó a una familia de 4 personas con un falso premio en alimentos.

- Oí sobre ese caso- Apuntó el Carabinero.

- El divorciado de 40 años que mira televisión podría arrojarse sobre su garganta y despedazarla a mordiscos si sus medicamentos variaran en una mínima dosis. Mientras los doctores creen que mejora, suele meterse las pastillas bajo la lengua para botarlas por el sanitario.

- ¿De verdad?- Interrogó el uniformado observando al aludido con desconfianza.

- ¿Ocurre algo?- Preguntó la Dra. Menares apareciendo tras la espalda de Vidal.

- Aconsejaba a nuestro amigo- Contestó Vidal-. Dra. ¿Permite que presente el Señor Acosta a otros internos?.

- Solo si promete alejarse al mínimo disgusto del Señor Acosta- Condicionó Rebeca-. Además evite eso conceptos horribles que a menudo vierte sobre el Hospital y sus pacientes.

- ¿Me recuerdas Acosta?- Preguntó Martín Vidal a Diego, que tras voltearse muy despacio le clavó los ojos en forma desafiante- . Nos conocimos hace un par de semanas... Somos despreciados por nuestras familias, la justicia y cualquier insecto que aprecie su vida. Ven y conoce al resto de los Cadáveres Siniestros que habitamos este infierno.

Cuando Vidal se marchaba dándose por vencido, Diego Acosta le siguió con cautela.

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