miércoles, 4 de febrero de 2009

Exterminio



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Ataviado con un traje oscuro rigurosamente impecable y una corbata roja de seda importada, el Señor Control conducía a la joven al final de una extensa hilera de los cubículos. Mientras pasaba frente a los escritorios, la Señorita Relámpago se percató de que los Oficinistas carecían de entusiasmo.

- El trabajo es muy simple Señorita Relámpago- Dijo Control indicándole que se sentara frente a un computador desocupado- . Nuestro sistema descarga imágenes de automóviles pasando por una autopista concesionada. Con un simple clic desde su terminal en la opción “Ejecutar”, Corporación Express realizará el cobro del impuesto pertinente. Sea rápida y silenciosa y pronto dominará el trabajo.

La Señorita Relámpago totalizó 3.948 cobros durante la tarde, 4.201 al día siguiente y 4.577 en su tercera jornada. Fue felicitada por Control. Cuando su jefe había desaparecido escuchó que una voz mascullaba a su derecha:

- ¿Trabajas aquí por dinero o realmente sabes lo que haces?.

- Por dinero- Contestó la Señorita Relámpago escuetamente-, como todo el mundo me imagino.

- Te equivocas- Sentenció Resignación-. Entre nosotros hay sádicos sin ningún escrúpulo.

- ¿Y en que te basas para calificarles así?- Dijo Relámpago sonriendo-, aquí nadie habla y en el casino todos se sientan alejados unos de otros.

- La conciencia - Replicó el extraño y su boca se mantuvo cerrada por el resto de la tarde.

En los días posteriores el escritorio del desconocido estuvo vacío hasta que contrataron un reemplazante. Cuando la Señorita Relámpago hizo la consulta pertinente sobre su compañero, el Señor Control afirmó:

- El depresivo e inquieto Señor Resignación ha emprendido un viaje sin retorno.

Poco antes del descanso, el empleado que suple a Resignación arrojó su escobilla de dientes sobre la alfombra. Al levantarlo gentilmente, Relámpago observa el reverso del escritorio que ocupaba Resignación y descubre un papel adherido en un rincón. Lo extrae con disimulo y al desdoblarlo nota que contiene una clave.

Sale del sistema y reingresa con los datos obtenidos. Cambia su perfil de Operadora a Supervisora y lo más importante: Las imágenes de los vehículos son reemplazadas por otras donde enormes filas de seres humanos son forzados por guardias a introducirse en minúsculas recámaras. Temblando, la Señorita Relámpago hace clic en “Ejecutar”, y a través de un recuadro contempla como una nube de gas invade la habitación del prisionero. Sin que necesite constatarlo, la joven comprende que es vigilada por Corporación Express y deduce la presencia tras las sombras de una enmarañada red de poder.

- Señorita Relámpago- Murmura el Señor Control sobre su hombro-, comprendo que ha conocido nuevos aspectos de nuestra empresa. Cambie su perfil a Operadora y evite cualquier asomo de rebeldía.

- Esos pobres inocentes...

- ¡Estoy tratando de salvarla a usted y su familia!- Exclamó Control fuera de sí y sin que le importase que el resto de los empleados escuchara-. El estúpido Señor Resignación pensaba que podría desenmascararnos escribiendo una carta anónima a un periódico de La Cofradía. Fue su sentencia de muerte. Mírenos. Cada uno de los que estamos en esta habitación condenamos nuestras almas. Intente convencerse de que sus víctimas han cometido toda clase de aberraciones o acepte que otros decidan la conveniencia de su pérdida y la de los suyos.

Retoma el perfil de Operadora y otra vez recibe fotografías de automóviles. La Señorita Relámpago prosigue su trabajo y, tras un llanto apenas reprimido, se evapora de su rostro hasta la última pizca de humanidad.

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