martes, 17 de agosto de 2010

Conspiración paranoide

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Cristián Berríos

- ¿En qué puedo ayudarle? - Preguntó la funcionaria con una sonrisa discreta desde el otro lado de la ventanilla.

- Me apellido Zepia. Conversaba con una amiga dentro de mi carpa en una zona de camping a orillas del lago Villarrica y de pronto fuimos transportados a este mundo absurdo y claustrofóbico donde solamente existe una calle principal atiborrada de carros e idiotas que se pasean de un lado a otro, ninguna otra autoridad que esta oficina de reclamos y un ascensor que no conduce a ninguna parte.

- Lamento informarle que su situación escapa a nuestras posibilidades de ayudarle, ¿Necesita alguna otra cosa?.

- ¿Está bromeando?... ¡Retienen a mi amiga en una unidad criogénica!, su carácter normalmente es desagradable y poco antes de que ustedes nos transportaran ella me había llamado idiota... ¡Pero no saldré de esta oficina hasta que nos aseguren un pasaje de regreso!...

- Le comunicaré con mi superior directo, tenga la bondad de desplazarse hasta la ventanilla que se encuentra hacia su derecha.

La funcionaría caminó por el otro lado del mesón y con una amplia sonrisa dijo con cordialidad desde la otra ventanilla:

- ¿En que puedo servirle?.

- ¿Se ríe de mi?... ¡Usted acaba de atenderme hace unos segundos!. ¡La vi caminando a través del mesón!...

- ¿Desea que le atienda nuevamente nuestra ejecutiva?

- ¿Con que objeto?... Usted es un demonio, una bacteria o quizás un alienígena... No pueden engañarme, he escrito cuentos sobre realidades virtuales.

- ¿Acaso los libros no llevan impresa la fotografía de sus autores?, recordaría su rostro si hubiese leído algo suyo.

- Ahórrese la ironía, además vi "Dark City". Quizás se trate de un sueño, hace un momento alcé la mano cuando trataba de subirme a ese ascensor inútil y derretí por casualidad con una onda expansiva la máscara de unos ejecutivos que se subían a él concientes de que jamás llegarían a ninguna parte... Los cretinos hacían esa farsa para engañarme y desnudaron sus rostros bacterianos a causa de un poder que solo poseo en el mundo onírico... ¡Pero he tratado de despertarme y sigo aquí!... ¡Hay tantas posibilidades de que esté dormido como de que haya muerto!...

- Nuestra preocupación es proporcionarle el mejor servicio, cuénteme su inquietud.

- ¡La inquietud se desvaneció justo cuando caí en la desesperación absoluta!... ¡Ustedes deben tratarse de las simples alucinaciones febriles de un virus que me devora en la cama de un hospital miserable!... Ya perdí la noción del tiempo. ¡Confiese!... ¿Estoy en el infierno?...

- Como ha llegado hace poco permítame darle la bienvenida a nuestra comunidad. Si no puedo servirle en nada más y aón posee dudas diríjase a la primera ventanilla, le deseo un buen día.

- Muy ingeniosos... Idearon la captura de mi amiga como un vínculo imaginario para que aceptara hundirme en este pozo y arrojaran la llave. Posiblemente lo planeaban desde que era un niño y acechaban para destruirme en el momento exacto.

- Impresionante - Replicó ella - , si canalizara su creatividad en vez de pasearse disgustado nuestra comunidad valoraría sus aportes.

Poco antes de que abandonara la oficina, miró unos segundos hacia la calle y al voltearse dijo a la funcionaria:

- Cretinos... Ahora que observo han puesto cartones pintados en la calle que reemplazan a los descerebrados que había antes. Cada vez que vuelva a preguntarles o plantearles un reclamo irán desgastando este mundo hasta que me rinda o quede inmerso en un espacio en blanco, ¿Verdad?.

- La oficina siempre estará a su servicio.

- Ya te gustaría que me quedara aquí por toda la eternidad y quizás saltara el mesón para fornicarte, maldita bacteria o demonio, pero prometo que encontraré la salida y cuando lo haga jamás lograrán atraparme de nuevo.

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