miércoles, 30 de marzo de 2011

El carbón de la muerte
(Puente de Saturno Enero - Marzo 2011)

Chile se vende al mercado internacional como un recurso natural explotable de escasas restricciones ambientales. La complicidad de las autoridades en este exterminio desatado llega a situaciones impresentables como el doble voto de Pablo Rendoll en la aprobación de Mina Invierno en Isla Riesco.

La propiedad de Minera Isla Riesco en el mencionado lugar alcanza las 26.800 hectáreas de un total de 500.000 y si bien se argumenta que sólo 1.509 serán destinadas a Mina Invierno, existen otros proyectos en elaboración.


Las promesas de que Chile aprovecharía fuentes de energía no contaminantes forma parte de la pirotecnia de un país que proyecta la construcción de 23 termoeléctricas más. 3 termoeléctricas de Aes Gener bastaron para que Quintero fuera devastado ambientalmente, Central Campiche está en construcción, y según rebelion.org se proyectan 3 más.


Aunque el efecto ciudadano en el caso Barrancones, o Punta de Choros, ha sido discutido por las propiedades de muchas personalidades en la zona o los planes que aún se realizan para un contraataque, las manifestaciones y la fiscalización ciudadana parecieran el único camino. El 18 de febrero de 2011 la Comisión de Evaluación Ambiental de la Región de Atacama ha reanudado el proceso de evaluación de la Central termoeléctrica Castilla. Situaciones impresentables como aquella asomarán por doquier en el futuro.


La oferta de empleo que se desprende del proyecto del Grupo Angelini y Ultramar (de los Von Appen) en Isla Riesco no variaría la tendencia de que al explotarse las regiones la mayoría de los recursos quedan en manos privadas. Al final un sueldo no compensa las enfermedades derivadas ni la afrenta al ecosistema.


Extracto de la edición Octubre - Diciembre 2010.

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