lunes, 12 de marzo de 2012

The Godfather: Una oferta que no podrás rechazar


Cristián Berríos
Puente de Saturno


Muchos cinéfilos recién en 2012, a cuarenta años de su estreno mundial, tuvieron la posibilidad de deleitarse con la historia de la familia Corleone en pantalla grande. A estas alturas resulta casi una afrenta desmenuzar el guión escrito por Mario Puzo y Francis Ford Coppola, más el aporte de Robert Towne, que no figuró en los créditos.

El Padrino (The Godfather en inglés), en vez de someterse a un análisis, debe convertirse en una herramienta para la crítica de otros films. Desde niño, cada vez que comprábamos en la feria para Semana Santa, y mi madre en la cocina desenvolvía el pescado entre los diarios, vino a mi mente la frase “Es un mensaje siciliano, significa que Luca Brasi duerme con los peces”.

Los hijos de Vito Corleone, interpretado por Marlon Brando, representan a grandes rasgos distintas clases de seres humanos: El macho alfa y dominante, Santino, fuerte y decidido, pero demasiado impulsivo para convertirse en un líder confiable; El omega, el débil, cobarde e influenciable, Fredo, a quien su hermano menor corrige por ponerse en contra de los intereses de la familia, y Michael, el héroe de guerra, el astuto y finalmente el que reúne todas las virtudes para transformarse en el Don. El mayor de los hijos fue asesorado por el consigliere o consejero Tom Hagen, encarnado por Robert Duvall, un hombre de 35 años de origen germano americano pero denostado como irlandés en la novela de Puzo. Según la trama Tom había sido criado como un hijo adoptivo por la familia.Vito, desmarcándose del amor ciego de un padre, le dedica una frase conciliadora tras la muerte de su primogénito: “No fuiste un mal consigliere, Santino fue un mal Don”.

El hecho de que robaran el Oscar a Robert Duvall como Hagen o a James Caan como Santino, sólo cobra sentido cuando se menciona que tampoco lo recibió Al Pacino como Michael. Su bautismo o caída que propicia su ingreso al mundo de la mafia, más allá del origen de su sangre, se produce con los asesinatos de Vigil Sollozo y el Capitán McCluskey. Su tribulación antes de que jalara el gatillo fue magistralmente interpretada por Al Pacino.

El rol que juega Brando en esta película constituye una piedra angular del brillo y solidez de la historia basada en la novela homónima de Puzo. Ayudándose de algodón en la boca en el set y papel en la intimidad de su hogar apenas supo que audicionaría, el célebre actor da vida a un hombre mayor, de una inteligencia que queda demostrada con dos simples pinceladas: Cuando deduce que Barzini usaba de títere a Tattaglia y en el momento de advertirle a Michael que el hombre que le solicitara una entrevista con su enemigo tras la muerte de su padre sería un traidor.

Cuando el lado oscuro de Michael se desata, comprendes la angustia de Vito Corleone al enterarse que fue su hijo más querido el que asesinó a dos de sus enemigos. En ocasiones siento envidia de quienes jamás han visto ninguna parte de la trilogía, es una historia y una oferta que no podrás rechazar.

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