Cristian Berríos
La profanación del cuerpo de un inocente nos daña el alma a todos; ya sea un niño torturado por la DINA, el bebé que recibió ocho puñaladas de su madre, el que fue golpeado por ambos padres, una mujer quemada en la calle, o un mapuche que muere de hambre, porque lo sentencian a cadena perpetua, sin que jamás matara a nadie, en un país de poetas, obreros y asesinos.

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