lunes, 4 de julio de 2011

📇 Las abejas sellan colmenas para protegerse de Monsanto, pero no es suficiente.


Cristian Berríos

Publicado el 4 de julio de 2011
Actualizado el 27 de febrero de 2026


¿Qué ocurre con las abejas en la actualidad? Jeff Pettis, entomólogo en el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, dice que las abejas toman medidas de emergencia para proteger sus colmenas de los pesticidas de Monsanto. Una de estas acciones es enterrar o sellar las celdas de las colmenas con polen. De esta forma quedan fuera de servicio y protegen a otras abejas de su contenido. En comparación con el polen almacenado en las células vecinas, que es utilizado para alimentar a las abejas jóvenes, el polen depositado en las celdas selladas contiene niveles mucho más altos de pesticidas y otros productos químicos dañinos. Las abejas no deberían estar solas en su lucha. Pettis declaró además que su desaparición ya es un problema global.


Pettis de paso hacia alusión a los bajos indicadores en la producción de semillas, al menos un 90%. Al respecto, un titular en la web globalresearch.ca era llamativo: “Monsanto está poniendo fuera del alcance las semillas normales”. Cabe recordar que la polinización es imprescindible para que las plantas en flor produzcan cualquier tipo de semilla y de frutas.


Un artículo de Fiona Harvey para guardian.co.uk publicado el 4 de abril de 2011, coincidía a plenitud acerca de la urgencia de este problema. La abejas intentan adaptarse a los depredadores y la contaminación. Cuando el polen contiene químicos dañinos, las abejas lo detectan y encapsulan, un comportamiento que de acuerdo a Pettis dista de su conducta habitual. Estas medidas suelen fallar y se produce la muerte de la colonia enteras. 

En 2016, la empresa Monsanto fue adquirida por Bayer. Con el 90%, domina el mercado internacional de semillas, y es el líder mundial en la producción de herbicidas ¿Quién podría enfrentarse a un gigante de esas proporciones? Leydy Pech, una apicultura maya, luchó contra los transgénicos y pesticidas por más de una década, hasta 2020. Fue entonces donde batalló legalmente contra Monsanto... Y valió la pena. 


Leydy logró detener la siembra de soya genéticamente modificada en el sur de México. La Corte Suprema de ese país dictaminó que el gobierno había transgredido los derechos de los mayas y detuvo la siembra. Por el esfuerzo de ella, y de quienes creyeron en su causa, la justicia revocó el permiso gubernamental a Monsanto para cultivarla. La Fundación Goldman, que cada año otorga el premio ambiental más importante del mundo, reconoció su lucha histórica como "un modelo para otros movimientos de lucha indígena en la protección de sus derechos y de sus tierras".

En 2018, Bayer eliminó la marca Monsanto tras adquirirla por 66 mil millones de dólares. La empresa alemana se hizo cargo de 125.000 demandas por los efectos cancerígenos que habría causado el uso de glifosato. En 2015 la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) había clasificados ese herbicida como "probablemente cancerígeno para los seres humanos". Uno de los herbicidas preparados con esa sustancia era el Roundup, utilizado durante décadas en Chile y otros países. 



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