Nació en Lima y vivió en Buenos Aires. Disfrutaba los shows de Raúl Porchetto, Polifemo, Gustavo Santaolalla, Charly García y Luis Alberto Spinetta.
De esa época rememoraba: "Vi el debut de Serú Girán en el Obras cuando tocaron con una orquesta. Allí mismo fui al retorno de Almendra (1979), donde saludé a Spinetta. Fui con una persona que los conocía, entonces después del concierto saludé a Spinetta y a Emilio del Guercio. También iba a clubs, vi algunos artistas extranjeros, me gustaba la movida brasileña, Milton Nascimento, Caetano Veloso, lo que llegaba".
El sueño de Carlos Fonseca era abrir una tienda de discos, donde la música y los vídeos musicales atrajeran a los clientes. Lo cumplió el 30 de abril de 1981 con la inauguración de Fusión en Providencia. Fonseca atesoraba aquello y lo describía con detalle: "Me acuerdo que el día que abrió, llovió todo el día, fue un aguacero. Pero la sensación de estar en una bodega en el segundo piso con todas esas cajas, y empezar a sacar esos discos, era impresionante. Después los ordenamos por estilos, los bajamos por la escalera y terminé abriendo la tienda mientras todavía ponía discos. No dormí".
Mientras estudiaba Licenciatura en Música en la Universidad de Chile, conoció a Jorge González. Al poco tiempo, se generó entre ambos una amistad que más tarde se transformaría en un vínculo profesional. Ese lazo comenzó luego de un incidente en clases de González, descrito por Fonseca: "Le paró el carro a una profesora que estaba enseñando una cuestión de solfeo, que estaba mal y se lo demostró. En el recreo me acerqué y le dije, 'oye, estuvo bueno tu comentario' y empezamos a hablar de música. Ahí me presenté y me acuerdo que hablamos de los Cars".
Con el tiempo, se enteró que él tenía una banda con otros dos amigos, Miguel Tapia y Claudio Narea. Se volvió su mánager. Aprovechando que tenía un programa en Radio Beethoven (Fusión Contemporánea), se registraron los primeros demos de la banda en las oficinas de la disquería. Al respecto, Fonseca una vez relató lo siguiente: "El primer espacio donde se promocionó a los Prisioneros fue en Fusión. Se escuchaba, se comentaba, se le presentaba a los clientes que escuchaban new wave, el feedback era bacán".
Fue en su tienda Fusión donde se comenzó a promocionar a la banda. Tanto Jorge González como Miguel Tapia trabajaron allí como vendedores. El manager comentaba acerca de ese proceso: "Cuando se empezó a hacer conocido le empezaron a hacer entrevistas ahí, entonces se retiró rápido. Tampoco era como que le gustaba mucho trabajar en la tienda, le gustaban los discos, pero no le gustaba tanto atender público. Yo creo que eso era un problema, más cuando ya era conocido".
Su labor logró impulsar la carrera del grupo en esos explosivos primeros años, sin duda los más significativos de su carrera. Sin embargo, no se quedó allí. También colaboró con otros nombres del nuevo pop chileno, como Nadie y Emociones Clandestinas. Además, gestionó a La Ley en sus comienzos. Financió sus primeros demos y logró que la EMI distribuyera su primer cassette homónimo de 1988. Luego de publicarse el siguiente cassette, Desiertos, ya con Beto Cuevas como cantante, la banda finalizó su vínculo con Fonseca argumentando que requerían a alguien con dedicación exclusiva.
En década de los 90′, tras el quiebre de Los Prisioneros en su primera etapa (aunque en un comienzo manejó la carrera solista de Jorge González), Fonseca se hizo cargo de la dirección ejecutiva de la filial chilena de la multinacional EMI. Allí gestionó el Proyecto de Nuevo Rock Chileno, que permitió la difusión de bandas y solistas, con resultados desiguales. De ese grupo salieron Lucybell, Christianes, Machuca, Los Santos Dumont, Los Tetas y Pánico.
Tras el cambio de milenio, Fonseca nuevamente fue mánager de Los Prisioneros, en su regreso a los escenarios. La banda llenó las dos noches de sus shows en el Estadio Nacional, estableciendo un hito para la música popular chilena. Esta etapa se extendió por cuatro años, en la cual se publicaron cuatro discos y un DVD. Esta fecundidad creativa se interrumpió por diferencias entre sus integrantes. Hubo un quiebre que provocó la salida de Claudio Narea en septiembre de 2003.
La labor de Carlos Fonseca en la música popular chilena también se extendió hacia otros artistas. Manejó las carreras de Anita Tijoux y Teleradio Donoso. Colaboró con Manuel García y había liderado algunos proyectos ligados al catálogo de Los Prisioneros, reediciones de La voz de los 80′ y Estadio Nacional, entre otros títulos, además del álbum de Aparato Raro.
De trabajo metódico y prolijo, Fonseca fue un ejemplo en el aspecto profesional y es considerado uno de los referentes para definir la función de management en la industria musical de Chile.




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